jueves, 17 de diciembre de 2009

ILUMINAR ES RESALTAR


Debo reconocer que tengo una debilidad en maquillaje: El iluminador. Puede parecer una tontería, incluso una frivolidad, pero todo tiene una explicación.

Habréis oído mil veces hablar de iluminadores, pero probablemente no os habrán explicado tantas veces cómo utilizarlo y su función. Hoy pretendo daros algunas claves para que sepáis para qué sirve y cómo utilizarlo correctamente. Un iluminador puede ser un gran aliado de belleza si se utiliza bien.


El iluminador se utiliza, como su nombre indica, para iluminar. Iluminar no es lo mismo que dar brillo. Hay una falsa creencia entorno al iluminador. Muchas personas prescinden de él porque creen que les dará brillos y parecerá que están sudando o con la piel grasienta. Nada más lejos de la realidad. Una piel joven tiene luz y la finalidad del iluminador es que la piel parezca más joven y jugosa, como si se tuvieran 15 años eternamente. Esta es la finalidad del iluminador, no otra. Dar luz, aportar jugosidad y lozanía al rostro.


Hay muchas personas que adoran el look mate, sin embargo, ese looks es más artificial y debo recordar que la finalidad del maquillaje de la calle es la naturalidad. Un maquillaje jugoso no tiene porque ser efímero. Con el iluminador, conseguimos el efecto jugoso aportando luz a puntos concretos del rostro sin renunciar a los polvos sueltos para fijar el maquillaje y hacerlo duradero.

¿Dónde se aplica el iluminador para conseguir un rostro fantástico? En la zona T y en las sienes.


¿Cuál es el iluminador ideal? El iluminador ideal es aquel que da luz pero no brillos de purpurina. Debe tener un tono irisado pero no brillante. En cuanto a la textura, hay muchas: En polvo suelto, en polvo compacto, fluido, en crema y en mousse.

En Kevyn Aucoin encontramos un iluminador en Mousse ideal. Se declina en un tono blanco-plateado y en otro dorado. Ambos son perfectos para todo tipo de piel y consiguen acabados distintos. El dorado siempre es ideal para noches de fiesta (como por ejemplo el Fin de año que se acerca). EL dorado da un toque festivo importante mientras que el blanco es perfecto para todos los días. Nos gusta la textura en mousse porque se funde perfectamente con la piel y es mucho más cómodo de aplicar y controlar que otras texturas. Otra virtud de este iluminador es que no tiene purpurina lo que le hace perfecto para el día. Además es natural, de larga duración y con mucho pigmento.


Una idea que me gusta: Aplicarlo sobre un colorete mate para darle importancia y jugosidad a la mejilla.

Otro modo de aplicarlo: Por todo el rostro bajo la base de maquillaje fluida. Si se procede de este modo se consigue cambiar por completo la textura de una base de maquillaje.

Lo que nunca se debe hacer: Aplicar iluminador en las ojeras. Lo único que conseguiréis haciendo eso, será remarcar más la ojera. Os recuerdo que el iluminador está pensado para destacar una zona, por lo tanto, sería un error aplicarlo en esas zonas que queremos disimular.

¿Por qué hablar hoy del iluminador? Porque las Navidades ya están aquí y piden a gritos looks de fiesta. El iluminador es el aliado perfecto para ese look.

Y vosotros... ¿utilizáis iluminador?

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